El mar se encuentra lleno de animales impresionantes y de monstruos marinos. Los tiburones gigantes no solo son una leyenda, llegaron a existir para algo más que causar temor. A continuación, se presenta la lista de escualos que con su gran tamaño se imponen en el mar.

Tiburones gigantes: ejemplos vivos de la grandeza del mar

Entre leyendas e investigaciones científicas se ha abierto la posibilidad de estudiar el ecosistema marino  a profundidad. Entre las decenas de especies de tiburones que existen, estos son los que se llevan el premio de tiburones gigantes.




1 – Carcharodon Megalodon

Este espécimen ya se encuentra prácticamente extinto, sin embargo, por más de 20 millones de años se considero el mayor depredador de los océanos. Si tamaño era la principal distinción con otros escualos, puesto que media unos 15 metros aproximadamente. No obstante, ha salido a la luz la hipótesis de que pudo haber ejemplares de hasta 30 metros.

También ha recibido el nombre de tiburón blanco gigante, a razón de la similitud física que tiene con la especie. Debido a su enormidad, era el tiburón más temido del océano. Además, es interesante que se alimentaba de ballenas y de animales de gran tamaño como otros tiburones.

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2 – Tiburón Ballena

De los tiburones existentes este es el que se lleva el título del más grande del mundo. Recibe el nombre de Rhincodon Typus o tiburón ballena porque se parece físicamente a las enormes bestias marinas.

Se encuentra en la lista de los tiburones gigantes puesto que su longitud llega a ser de unos 13 metros, alcanzando un peso máximo de 15 toneladas. No cabe duda de que se ha ganado muy bien su puesto.



A diferencia de los tiburones blancos u otros escualos agresivos, el tiburón ballena es bastante apacible. Este se alimenta abriendo su boca y dejando entrar a los peces que nadan por su camino.

3 – Tiburón peregrino

El tiburón peregrino más grande que se ha encontrado hasta los momentos midió 12 metros. De allí que reciba el segundo lugar como el animal marino más grande del mundo.

Al igual que el tiburón ballena, su muestra como un animal bastante pasivo, por lo que el humano no corre ningún peligro a lado de este tiburón. Además tiene la misma forma de alimentarse que el escualo anterior.

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5 – Tiburón blanco

Era de esperarse que el tiburón blanco se encontrará en esta lista; principalmente por su gran tamaño. Pueden llegar a medir hasta 8 metros, y en proporción a esto, su peso es de 2.200 kilos.



Forma parte de la especie Carcharodon (la misma que el Megalodon). En este sentido, tiene el mismo porte depredador que su antecesor. Es el mayor depredador del océano, lugar recurrente de los más atrevidos buceadores. Por tal motivo, se presenta como un peligro inminente para el ser humano.

A este tiburón hay que tenerle mucho respeto, empezando porque es tanto fuerte como ágil. Sus hileras de dientes afilados desgarran en segundos la piel humana. Además, su cuerpo le permite nadar a una gran velocidad, alcanzando los 25 km/h.

6 – Tiburón boca ancha

Perteneciente a la familia de tiburones Planktonivorous; misma a la que pertenecen tanto el ballena como el peregrino, el tiburón boca ancha se ha ganado un puesto en nuestra lista. Y es que sus 5,63 metros de longitud lo convierten en uno de los tiburones gigantes más imponentes del océano.

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Fue visto por primera vez en el año 1976. Sin embargo, a la fecha solo se han encontrado 22 ejemplares de este tiburón. Aunque es poco el conocimiento que se tiene, parece que se alimenta de plancton como sus tiburones hermanos. Entonces,  a pesar de su tamaño, no corresponde a los tiburones agresivos, por lo que no es un escualo de riesgo.

Tiburones gigantes: ¿temor o admiración?

Es probable que al ver la inmensidad de estos peces te hagas esa pregunta: ¿hay que temerles o admirarlos? Sin duda, las dos. En el caso de la primera, cabe mencionar que a pesar de que no quieran hacer daño, el tamaño y la fuerza con la que cuentan pueden ser un punto negativo para el hombre cuando entran en contacto.

Por otra parte, vale la pena admirar a estas especies. Ya van más de 300 millones de años desde que el tiburón apareció en la tierra, y en ese tiempo ha mantenido el equilibrio ecológico en el mar. Además, han demostrado ser los verdaderos dueños del territorio donde viven.